Cuando un despido es declarado improcedente por los tribunales, la empresa debe tomar una decisión importante: readmitir al trabajador o abonarle la indemnización correspondiente.
Aunque pueda parecer un trámite sencillo, una reciente resolución judicial ha puesto de manifiesto que la forma en que se ejerce esta opción resulta determinante.
¿Qué ocurre tras la declaración de improcedencia?
Con carácter general, cuando un juzgado declara improcedente un despido, corresponde a la empresa elegir entre:
- Readmitir al trabajador en su puesto.
- Extinguir definitivamente la relación laboral mediante el pago de la indemnización legalmente prevista.
Sin embargo, esta elección debe realizarse correctamente y dentro de los plazos establecidos.
El criterio del TSJ de Madrid
Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha aclarado que el simple hecho de pagar la indemnización no implica automáticamente que la empresa haya ejercido válidamente la opción por la extinción del contrato.
Para que dicha opción se considere correctamente realizada, la empresa debe:
- Comunicar expresamente ante el órgano judicial que no procederá a la readmisión.
- Manifestar de forma clara e inequívoca su voluntad de optar por la indemnización.
- Realizar esta actuación dentro del plazo legalmente establecido.
En este contexto, el pago de la indemnización actúa como confirmación de la decisión adoptada, pero no sustituye la obligación de comunicarla formalmente.
¿Por qué es importante este criterio?
Los procedimientos laborales no solo exigen cumplir con las obligaciones económicas, sino también respetar determinados requisitos formales.
Una actuación incorrecta puede generar conflictos adicionales, retrasos procesales o nuevas reclamaciones.
Por ello, las empresas deben extremar la precaución cuando gestionan despidos declarados improcedentes y asegurarse de que todas las actuaciones se realizan correctamente.
La importancia del asesoramiento laboral
Las decisiones laborales tienen implicaciones económicas y jurídicas relevantes.
Contar con asesoramiento especializado permite minimizar riesgos, garantizar el cumplimiento de la normativa y evitar errores que puedan derivar en costes innecesarios para la empresa.
Cuando un despido es declarado improcedente, la empresa no solo debe decidir entre readmisión o indemnización. También debe comunicar correctamente su elección.
La reciente doctrina judicial recuerda que el pago de la indemnización, por sí solo, no basta para acreditar la opción, siendo necesaria una manifestación expresa e inequívoca de la voluntad empresarial.
En AC Global Consulting ayudamos a empresas y autónomos a gestionar este tipo de situaciones con la seguridad jurídica que requieren.
